Informe de la RSNA: Impacto financiero del COVID-19 en las consultas privadas de radiología en Estados Unidos.

Informe de la RSNA: Impacto financiero del COVID-19 en las consultas privadas de radiología en Estados Unidos.

15.01.2021

Artículo original: Sharpe RE Jr., Kuszyk B, Mossa-Basha M et al. Special Report of the RSNA COVID-19 Task Force: The Short- and Long-term Financial Impact of the COVID-19 Pandemic on Private Radiology Practices. Radiology Vol. 298, num. 1.

DOI: 10.1148/radiol.2020202517

Sociedad: Radiological Society of North America (RSNA) @radiology_rsna

Palabras clave: COVID-19, payments program, radiologists, technologist staffing, URV.

Abreviaturas y acrónimos utilizados: Unidades relativas de valor (URV), Radiological Society of North America (RSNA), Tomografía Computarizada (CT), Resonancia magnética (MRI), Ultrasonidos (US).

Línea editorial del número

Radiology es una de las revistas oficiales de Radiological Society of North America (RSNA) con mayor factor de impacto de la imagen médica (7.931). Publica mensualmente artículos originales, revisiones, cartas, nuevas técnicas o tecnologías, etc.

Otros artículos publicados en este mes de enero son “Next-Generation Hardware Advances in CT: Cardiac Applications”, “Use of Intravenous Gadolinium-based Contrast Media in Patients with Kidney Disease: Consensus Statements from the American College of Radiology and the National Kidney Foundation“ y diversas publicaciones relacionadas con el COVID-19.

 

Motivos para la selección

No todo en la radiología es la presentación de nuevas técnicas o protocolos. No debemos de olvidar la vertiente económica derivada de su gestión empresarial, y que afecta a todos los trabajadores, incluidos los técnicos de radiología, que realicen su actividad laboral en ellas, acentuándose más en el plano privado.

Este artículo muestra el efecto que la pandemia de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) ha tenido sobre la economía de los centros radiológicos privados en Estados Unidos, y los distintos enfoques para mitigar la presión y que pueden suponer un punto de partida para una nueva dirección en la gestión económica y empresarial de estos.

Resumen

La pandemia por el COVID-19, provocó que las empresas hayan detenido o ajustado significativamente sus operaciones comerciales, afectando de forma importante a la economía de los Estados Unidos, llegando a detectarse un ritmo de enfriamiento económico no visto desde la Gran Depresión.

A nivel sanitario se observó una menor afluencia de pacientes a hospitales y consultas médicas, y por tanto una disminución de las pruebas radiológicas requeridas, contabilizando entre un 40% al 80% de disminución de actividad.

En este trabajo se describe cómo afectó la pandemia, en la llamada primera ola, a los servicios radiológicos privados en Estados Unidos, desglosando los factores que influyeron, los desafíos a los que se enfrentaron, el ajuste económico efectuado (incluyendo subsidios gubernamentales) y los ajustes estratégicos (mediano y largo plazo) que están haciendo para pivotar la situación con éxito.

Se presenta el caso de la Empresa A, con tres centros de Diagnóstico por Imagen (para pacientes ambulantes) con un volumen anual de 55.000 exámenes, siendo el desglose en el año 2019 de 30.000 MRI, 6.500 US, 6.000 CT, 5.000 estudios radiográficos, 4.000 radiología intervencionista y 4.000 exámenes mamográficos.

Su plantilla laboral estaba compuesta por empleados a tiempo completo, entre los que se encuentran cuatro radiólogos, cuatro técnicos de radiología, 29 empleados de oficina y tres administradores. El personal a tiempo parcial incluye cuatro radiólogos, 10 empleados de oficina y 26 técnicos de radiología.

Los costos fijos reflejados incluyen hipotecas ($2.4 millones), préstamos de adquisición de equipos ($3 millones), salarios de empleados a tiempo completo, sistema de comunicación, almacenamiento de imágenes ($6000 mensuales) y contratos de servicio. Para la operativa habitual tiene contratada una línea de crédito de $3 millones.

También tiene costes variables elevados gracias al personal a tiempo parcial del que disponen, al pago de radiólogos según las URV y a un pago del 3% de los ingresos que realizan a un proveedor de facturación nacional.

Durante la pandemia se instauraron procesos para trabajar de forma segura en sus instalaciones (control de temperaturas, máscaras obligatorias, control de pacientes, etc.) entre los que se incluyó una política de aislamiento obligatoria durante dos semanas (que afectaron a dos empleados).

Del 6 de enero al 22 de marzo de 2020, la Empresa A promedió semanalmente 1165 exámenes y 1144 URV, que disminuyó a 520, respectivamente, del 23 de marzo al 3 de mayo de 2020. Del 4 de mayo al 10 de mayo de 2020, promedió semanalmente 913 exámenes y 815 URV. En todos los casos se observó alteraciones estadísticamente significativas, coincidiendo con el aumento de nuevos casos de COVID-19. Esta tendencia se revirtió en abril de 2020, recuperándose, a finales de mayo de 2020, un 75% del volumen de exámenes antes de COVID-19. Por modalidades, la más afectada fue la MRI, pasando de 500 semanales a 136.

Ante el panorama que se presentaba, y el riesgo de quiebra al agotar las reservas de crédito, la respuesta inicial se basó en la reducción de gastos, principalmente de trabajo administrativo y de radiólogos, aunque estos, al cobrar por URV y estas estar disminuidas, ya se ajustaba automáticamente la reducción. El mismo planteamiento para los técnicos de radiología a tiempo parcial, trabajaban menos horas (por no existir demanda), por lo que su sueldo se redujo. También se recibió un pago de $90.000 del Programa de Pagos Avanzados por los servicios futuros esperados.

A mitad de marzo se redujeron más los gastos, fundamentalmente de los empleados a tiempo parcial, lo que permitió que el personal a tiempo completo siguiera recibiendo sus salarios de forma normal. Los contratos de servicio fueron reevaluados y renegociados para tener en cuenta los períodos de disminución de trabajo debido a la disminución de actividad por la pandemia. Por último, se recibieron $500.000 del Programa de Protección de Cheques de Pago. Toda esta situación condujo al abandono de la empresa de 10 miembros de oficina y 4 técnicos de radiología.

No solo se redujeron las pruebas, también se observó un cambio de tendencia entre las más caras y las que menos, de forma que aumentaron las radiografías simples (aumentando el tiempo y los recursos necesarios para realizarlas) a costa de las IRM, con la disminución de facturación asociada.

A nivel nacional, los radiólogos estimaron una pérdida media del 40%, con una horquilla entre el 10% y el 50%, aumentando entre el personal a tiempo parcial en los que llegó a casi el 100% en abril.

Los sueldos de los radiólogos a menudo se redujeron para mantener la compensación de los técnicos de radiología, enfermeras y otro personal. Otras medidas fueron la reducción del horario de trabajo de los radiólogos, a tiempo completo, a 3-4 días por semana, el aumento de permisos de empleo y sueldo y la eliminación de bonificaciones.

Finalmente, esta situación provocó despidos en las radiólogos con contrato temporal, disminución de las horas de entrenamiento y educación, e incluso la eliminación de bonus por tareas de cobertura para supervisión del uso de inyección de medios de contraste fuera de la jornada laboral (con un ahorro estimado de $100.000) y de contribuciones a planes de pensiones.

También se recibieron subvenciones y préstamos gubernamentales ($1.000 millones) para hacer frente a la pandemia, aunque los detalles de estos programas son complejos y no son del todo transparentes.

Las medidas adoptadas de forma temprana para reducir la dotación de personal a tiempo parcial, reduciendo los gastos, y asegurar apoyo financiero, contribuyeron a que se mantuviera financieramente solvente.

A más largo plazo algunas empresas renegociaron arrendamientos de locales, equipos, mantenimientos, etc., de manera que pudieran disponer de financiación para aguantar la crisis. Otra manera de subsistir será la de la especialización vs diversificación. Especializarse en estudios que no sean tan dependientes de situaciones de emergencias (ya se ha demostrado que aumentó el número de radiografías simples) o diversificarse para tener ingresos más variados.

En muchos casos, no está claro cuándo o si estas medidas pueden regresar a donde estaban antes del COVID-19, estando su futuro encaminado a la reestructuración de métodos de trabajo más operativos y disminución de riesgos comerciales, para poder hacer frente a variaciones repentinas del volumen de trabajo, tal y como ha sucedido durante la pandemia.

Puntos fuertes y débiles del artículo

Es el primer estudio donde se hace incidencia en el aspecto económico de la pandemia, y además visado por la RSNA. Se observa cómo la crisis acarreó una disminución dramática en los volúmenes de exámenes, de hasta un 80% en algunos casos, para los centros radiológicos privados americanos, que dependen únicamente de los ingresos derivados de la realización e informes de los exámenes radiológicos.Fueron diversas las medidas adoptadas para intentar reducir costes y adaptarse a la nueva realidad económica y social. Entre estas medidas las más usuales fueron las encaminadas a la disminución del tiempo trabajado (mediante compensaciones, tiempo libre remunerado, etc.), disminución de beneficios.

Muy bien desarrollado el ejemplo de la empresa de Michigan afectada, entiendo que puede ser transmisible a otras en la misma situación y que nos proporciona una realidad de como trabajan los gabinetes de radiología en ese país.

Como limitación del estudio observó no extrapolarlo a una población mayor, si bien analiza tres grandes grupos afectados (consultas privadas, grandes gabinetes controlados por sociedades inversoras y hospitales) no se proporciona ninguna información sobre ellos (número, facturación, etc.).

También el no haber estudiado la implicación sociolaboral de los trabajadores de estos centros, incidiendo en el tema económico y sobre todo en la búsqueda de financiación.

Valoración Personal

Un estudio interesante al tratar la pandemia desde un punto de vista económico en el país más capitalista del mundo, donde si no hay ingresos se traduce en que no hay trabajo, y en los que además las intervenciones del gobierno para ayudar son escasas.

La mayor parte de las prácticas adoptadas para hacer frente a la crisis se tradujeron en reducción de costes, siendo los principales los del personal. Esto influyó directamente en la situación laboral de radiólogos y técnicos de radiología, de forma que se tradujeron en despidos, por un lado, y en aumento de la carga laboral para los que continuaron trabajando.

No todo se tiene que ver de forma negativa, se ha constatado que los técnicos de radiología han sufrido menos recortes que los radiólogos. La realización de la prueba y el contacto directo con los usuarios son el principal valor de los técnicos para mantenerse trabajando en situaciones de conflicto.

Aunque parece que vuelve a retomarse la actividad, no deja de ser significativa como las empresas se han adaptado para no colapsar financieramente. Nuevas formas de trabajo, como gabinetes centralizados o cobro por objetivos, se abrirán paso. Sin olvidar a la gran beneficiada, la telerradiología, que llega para quedarse y que provocará efectos económicos (nuevas condiciones) y sociales (conciliación familiar).

Aunque la realidad económica es distinta entre Estados Unidos y España, no debemos de perder la perspectiva de que esta crisis va a afectar al trabajo y contrataciones del sector privado nacional, mientras que el sector público lo notará menos gracias a las contrataciones como refuerzos diagnósticos de la enfermedad. Es una crisis sanitaria que nos afectará económica y socialmente, y que afecta a dos niveles: el empresarial, donde se retraerán las adquisiciones de nuevas maquinarias o disminución de mantenimientos o arreglos, y el del trabajador, con incertidumbre laboral y el manejo de modalidades más antiguas o incluso obsoletas.

Todo ello se podrá mitigar con las distintas ayudas ofertadas pero que dependiendo de la duración de la pandemia podrá ser una destructora de empleos o no.

Carlos A. Ríz Núñez
Hospital Alta Resolución de Loja, APS Poniente, TSIDMN

carlosantonio.ruiz@ephpo.es @makakafus

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